Medidor de CO2 y ventilación como nuevas formas de prevención contra el COVID-19

Hace un año, La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que la transmisión del COVID-19 también se producía por vía aérea. 

Desde que comenzó la pandemia hemos pasado mucho tiempo desinfectando mesas, pasamanos, y hasta los alimentos que compramos en el supermercado, ya que durante los primeros meses se consideraba que la principal vía de contagio era el contacto directo con las gotículas más grandes que expulsamos al respirar, hablar o reír y que caen sobre las superficies que luego tocamos con las manos que nos llevamos a los ojos, nariz y boca; aunque si nos podemos contagiar así, y desinfectar las manos y los objetos que toca la gente sigue siendo recomendable, no es esa medida en la que debemos concentrarnos del todo. 

Ahora sabemos que en realidad la principal vía de contagio es por el aire, a través de los aerosoles. Durante el último año, muchos estudios científicos han comprobado que estas pequeñas partículas que expulsamos al hablar, al reír, al gritar o al hacer vida normal pueden transportar el virus y quedarse flotando suspendidas en el aire durante varios minutos e incluso varias horas dependiendo de su tamaño, incluso pueden desplazarse varios metros. Eso explica porqué nos podemos contagiar sin que hayamos entrado en contacto directo con una superficie contaminada.

¿Qué papel juega la medición de CO2 en todo esto? 

Cuando respiramos, exhalamos tanto aerosoles como dióxido de carbono (CO2). Como es mucho más difícil medir los aerosoles, se utiliza la medida de CO2, gas inocuo, como indicador de qué proporción del aire de una habitación ha sido ya respirado por los ocupantes. La concentración de CO2 está directamente relacionada con el índice de ventilación del ambiente en que está presente. Va a depender del número de personas, de su metabolismo y de la ventilación.

Por tanto, medir el CO2 nos indica la calidad del aire de los espacios cerrados y nos sirve para comprobar si estamos ventilando de manera adecuada.

Es necesario que todos aquellos lugares que suelen albergar un número elevado de personas, como lo son los restaurantes, bares, cafeterías, escuelas, oficinas, fábricas, hoteles, supermercados, tiendas departamentales, hospitales, e incluso el transporte público, cuenten con un dispositivo medidor de dióxido de carbono que disponga de un sistema de alarma que contribuya a mejorar la información sobre la calidad del aire sin necesidad de estar constantemente revisando su pantalla, pues el sensor deberá informar de manera autónoma cuando los niveles de CO2 sobrepasen el límite adecuado reproduciendo un ligero sonido.

En el aire ambiente se alcanzan alrededor de 400 ppm máximo de CO2. Idealmente se pretende en un modelo de gestión de la información de aulas y/o negocios que los niveles estén lo más próximos a esa cifra. Estableciendo a priori un nivel informativo máximo de 450 ppm en las aulas y 600 en los locales de ocio o trabajo de los adultos.

Ventilare, es un dispositivo medidor de CO2 creado para cubrir esas necesidades, enfocado en mejorar los ambientes y remarcando la importancia de la calidad del aire (artículo ventilación) en espacios cerrados.